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26.5.12

Cobos Diputado

El ex vicepresidente Julio Cobos admitió hoy que "no descarta" la posibilidad de presentarse como candidato a diputado nacional en 2013 y reconoció que el radicalismo atraviesa "una gran crisis" porque "no logra ponerse a la vanguardia".
El dirigente, que tras dejar la presidencia del Senado en diciembre volvió a la actividad privada en Mendoza, contó que "hay alguna inquietud de algunos dirigentes de la provincia" sobre una eventual postulación pero aclaró que "no analizo nada, no estoy pensando en nada pero no lo descarto".

Con respecto a una posible candidatura presidencial, Cobos señaló que "está más verde que lo otro", en alusión a una presentación el año próximo y subrayó que "no descarto nada pero tampoco lo busco".

El ex vicepresidente también admitió que la situación del radicalismo es complicada, de cara a las próximas elecciones. "El escenario va a ser muy difícil para el radicalismo en las elecciones que viene", lamentó Cobos. Y consideró que en el partido "tenemos que concentrarnos más en la unidad a ver qué encontramos para buscarle solución a los problemas de la sociedad".

Por último se refirió a una posible intención del oficialismo de reformar la Constitución para lograr un tercer mandato de la presidenta Cristina Fernández y advirtió que "ojalá que no se haga ningún esfuerzo" para modificarla porque "sería muy malo para el país, no le haría bien a la Presidenta".
"Lo que hay que hacer es respetar la Constitución", insistió el mendocino, que opinó que "hay muchos temas pendientes" de resolución a nivel nacional.

16.4.10

CFK "Cobos no es un croupier en el Senado"

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó el acto de lanzamiento del Plan Nacional "Casa Propia". La mandataria se refirió en su discurso a la modificación del impuesto al cheque aprobada en el Senado, a la que calificó de "inválida" por no haberse refrendado con una mayoría absoluta y apuntó contra el vicepresidente Julio Cobos por avalar la votación "sin respetar los números de la Constitución".

La Presidenta aseguró que "es algo que nunca se vivió" lo que ocurrió ayer en la Cámara alta, donde la oposición dio media sanción al proyecto que amplía la coparticipación del Impuesto al cheque con una mayoría simple de los presentes.


En este sentido, al encabezar un acto en la sede central del Banco Nación, la mandataria afirmó que "se pretendió aprobar una ley que requiere por la Constitución mayoría calificada, es decir la mitad más uno de los miembros, y que, quien ejerce la presidencia (por Julio Cobos) la dio por aprobado sin respetar los números de la Constitución".


"No es un croupier en el Senado, es un funcionario de la Constitución", sentenció Fernández de Kirchner, que pidió en alusión a Cobos que "recapacite quien juró junto conmigo hacer cumplir la Constitución".



"Con mucha humildad, le pido a quien juró conmigo hacer cumplir la Constitución, que recapacite, no por el gobierno, ni por mi administración, sino porque queremos vivir en democracia y en serio", dijo la jefa de Estado.


En tanto, felicitó a Mercedes Marcó del Pont, cuyo pliego como presidenta del Banco Central fue aprobado ayer por el Senado, y señaló que "es una funcionaria intachable que no merecía el tratamiento que se le dio" en el Parlamento.



"También quiero anunciarles que hoy nuestro ministro de Economía, a las 18.30, va a dar formalmente la propuesta de canje de la República Argentina, para abordar el último tramo ya del canje en una deuda que todos saben no hemos contraído nosotros, sino anteriores administraciones", sostuvo la jefa de Estado.


Cristina aseguró que "la política de este gobierno fue la más desendeudadora que se tenga memoria" y abogó porque en este año del Bicentenario el país pueda "culminar con esa etapa que nos sacó del mundo, no para volver a endeudarnos".



Al encabezar este mediodía un acto en la sede central del Banco Nación, la mandataria afirmó que el gobierno nacional ha "acumulado un récord de reservas" y sostuvo que, con ellas, se está "garantizando el pago de la deuda de modo de no recurrir a los mercados con tasas producto del default".


En este sentido, destacó que eso hará que "las pequeñas o las más grandes empresas puedan volver a acceder al crédito internacional".
Pagina12

21.1.10

La conjura de Cleto

Cobos alimentó la crisis del Banco Central para cimentar su carrera al 2011. Las coincidencias con Redrado, el Grupo Clarín y la jueza Sarmiento. Cómo funciona la política buitre.

En alemán se lo denominó Schadenfreude. La palabra, acuñada a mediados del siglo XIX, designa el sentimiento de felicidad por el sufrimiento o la infelicidad del otro. Aunque Freud no la incluye en su listado de perversiones, Schopenhauer sostenía que esa “emoción diabólica era una señal infalible de un corazón perverso”. Nietzsche discrepaba: “Mejor que observar un sufrimiento es causarlo”. A medio camino entre ambos, Gore Vidal tradujo la Schadenfreude en clave sociopolítica: “No basta con tener éxito. También es preciso que los otros fracasen”.



En la Argentina de estos días la Schadenfreude es ley. Un coro cerrado de opositores, economistas ortodoxos y prensa canalla celebró el fallo del juez estadounidense Thomas Griesa que embargó 1,7 millones de dólares de una cuenta del Banco Central.




La Schadenfreude en versión local tiene componentes masoquistas: como ocurrió en el ’55, en el ’62, en el ’66, en el ’76, en el ’89 y en el 2001, una inusitada porción de argentinos se regocija con las complicaciones de un gobierno democrático, goza de sus tropiezos, como si permaneciera al margen de las consecuencias. La historia reciente demuestra lo contrario: cada crisis institucional derivó en penurias para las mayorías que la apañaron. Sólo una minoría privilegiada de dirigentes oportunistas, financistas buitres y empresarios voraces se benefició de los cataclismos económicos y políticos que asolaron al país. Frente a un gobierno herido de respaldo popular tras la derrota electoral, esa minoría ya eligió el nuevo rostro de su conjura: el de Julio César Cleto Cobos.




El vicepresidente pasó un diciembre agitado. Su despacho, teléfono y auto oficial –beneficios de su cargo– estuvieron a disposición de un raid que incluyó una docena de contactos reservados con lo más variado de la escena política doméstica. La agenda incluyó al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti; el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, y el entonces presidente del Banco Central, Martín Redrado. Con todos ellos compartió su deseo: “Voy a ser candidato en el 2011”. Y una preocupación: cómo hacer para que los Kirchner no lleguen en buena forma a esa fecha.




El vicepresidente sabe que, por imperio de las encuestas, su candidatura contará con el aval de su partido de cuna, la UCR. Con la estructura radical jugando a su favor, Cobos descuenta que resultará vencedor en una eventual interna abierta frente a Elisa Carrió o Hermes Binner, los otros presidenciables del Acuerdo Cívico y Social. En ese sentido, el principal escollo es el recelo de “lilitos” y socialistas a participar de una compulsa con el vice (ver nota en página 32). Pero el mendocino confía en que los buenos oficios de su comprovinciano y titular de la UCR, Ernesto Sanz, logrará mantener al Acuerdo unido. O al menos evitará que la dispersión dinamite sus pretensiones.Superado ese escollo, el siguiente problema de Cobos son los dos años que quedan de gestión K.




El vicepresidente teme que una mejora de los indicadores económicos refresque la alicaída imagen de Cristina Fernández y la coloque en la pole de la puja electoral. Tiene motivos para afligirse: todos los economistas, a izquierda y derecha, reconocen que, superada la crisis global, el 2010 se presenta venturoso para la Argentina. Los cálculos más conservadores estipulan un crecimiento del 4,5 por ciento, traccionado por la demanda exterior de granos, el repunte en el consumo y un incremento en la producción de bienes. El talón de Aquiles de la recuperación: para sortear la crisis, en 2009 el Gobierno exprimió los recursos fiscales para sostener la demanda interna en base a inversión en infraestructura, subsidios y programas sociales como Argentina Trabaja y la asignación por hijo.




Para capear eventuales problemas de caja, el Gobierno se propuso iniciar el año provocando un shock de confianza que lo reinsertara en el mercado de capitales. La crisis global propició la oportunidad: la emisión de dólares en EE.UU. y la necesidad de colocarlos en plaza provocó una abrupta caída en las tasas de interés que se tradujo en ofertas de créditos baratos. Para la Argentina, que en los últimos años debió endeudarse a tasas de entre el 15 y el 20 por ciento como consecuencia del default, el acceso a tasas más accesibles implicaba un ahorro futuro en el pago de intereses y la posibilidad de ordenar el perfil financiero del país.Pero antes debía solucionar el asunto pendiente del default.




Para eso creó el Fondo del Bicentenario, con la declarada intención de disponer de 6.500 millones de dólares de reservas extraordinarias para pagar vencimientos y amortizar deuda, además de lanzar un canje que resolviera los litigios con los holdouts –los bonistas que retuvieron bonos declarados en default–.El anuncio provocó euforia en los mercados. Los bonos argentinos treparon hasta un cuarenta por ciento y el riesgo país –un índice creado por JP Morgan que se usa como referencia para aplicar sobretasas en los préstamos– se derrumbó. Mientras en el Ministerio de Economía festejaban el éxito del canje por anticipado, en el despacho senatorial de Cobos reinaba la inquietud. “No hay que dejar que se levanten, porque nos van a aplastar”, repetía el inquilino, ante la mirada sombría de sus laderos. Hasta que uno de ellos recordó una conversación de pasillo y comentó al pasar: “Escuché que Redrado no está de acuerdo con el fondo. En una de esas nos da una mano...”. El diablo de la política, voraz y carroñero, había metido la cola.




El intelectual estadounidense Noam Chomsky sostiene que las teorías conspirativas son opuestas al “Análisis Institucional”, el cual se enfoca en estudiar el comportamiento público a largo plazo de instituciones conocidas públicamente. Según el planteo de Chomsky, las conspiraciones no necesariamente se acunan en coaliciones secretas, sino que pueden ser ejecutadas por personas que no poseen contactos entre sí pero que, por distintos motivos, confluyen en el mismo interés común. Basta con que uno solo de ellos conduzca esa confluencia.




La definición encaja con la descripción que, el martes 12, realizó la presidenta Cristina Fernández al ubicar a Cobos, Redrado, la jueza María José Sarmiento, al Grupo Clarín, a los holdouts y a un sector de la oposición como arietes de una “conspiración”. Ante la falta de evidencias, resultará difícil que el Gobierno pueda establecer lazos concretos entre esos personajes. Sin embargo, todos ellos confluyeron para alimentar una crisis institucional que el propio Gobierno, lejos de desactivar, contribuyó a dinamitar.





Desde el vamos, el decreto de necesidad y urgencia que conformó el Fondo del Bicentenario fue rechazado por el titular del Central, Martín Redrado. Su primera objeción fue de forma: el funcionario advirtió que la redacción del decreto dejaba abierta la posibilidad de que el dinero se destinara al Tesoro, lo que, según su estimación, podría derivar en que se utilizara para financiar gastos corrientes. El argumento fue replicado por el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini, uno de los hombres de mayor confianza del matrimonio K. Según su explicación, el texto del decreto dejaba en claro que el dinero se usaría para garantizar el pago de la deuda, lo que impedía el desvío hacia otros destinos.





Salvado ese punto, Redrado argumentó su temor a los embargos del juez Griesa y defendió la “intangibilidad” de las reservas del Central.Las excusas provocaron sospechas en el Gobierno. La más extendida: que Redrado se negaba a constituir el fondo para retrasar el canje en beneficio de los fondos buitres que recolectan los bonos en default. Al titular del Central lo condenaba su historia: en 2005, cuando se dispuso el pago al FMI, Redrado fue un entusiasta defensor del uso de las reservas del Central. ¿Qué había cambiado desde entonces? Más allá de que los abogados de la entidad tenían dudas sobre la solidez técnica del decreto, lo que había cambiado era la perspectiva de poder.





En 2005, las encuestas indicaron que el 70 por ciento de los argentinos celebraba el pago al FMI. Ahora, en cambio, una encuesta de Management & Fit indicaba que la misma proporción rechazaba el uso de reservas para el pago. La opinión pública, se sabe, es volátil. Casi tanto como las convicciones de los funcionarios que, ante la perspectiva del ocaso, corren en búsqueda del sol.En este caso, a Redrado no lo abrazaron los rayos UV, sino Cobos. “Martín, seguí resistiendo que contás con todo mi apoyo”.




Las palabras del vicepresidente llegaron al celular del funcionario justo cuando en el Gobierno se comenzaba a evaluar su despido. El apoyo del mendocino, un mimado de las encuestas, fue la antesala de un respaldo mayor. En los días siguientes, la oposición en pleno se atrincheró en torno al ex niño de oro convertido en gurú.




Con los días, la conjura informal fue sumando adherentes. La jueza contencioso administrativa María Sarmiento, hija de un ex jefe de inteligencia de la dictadura y hermana de un abogado defensor de represores, fue consecuente con la irritación familiar que provocó la política de derechos humanos K otorgando dos amparos en contra del Gobierno. Uno repuso a Redrado en el Central, y el otro frenó el Fondo del Bicentenario. Cobos saludó la medida de la jueza y sumó ruido al convocar a una sesión en pleno receso, forzando el reglamento del Parlamento.




En medio del revuelo, Redrado presentó como su abogado al prestigioso constitucionalista Gregorio Badeni. Respetado en el ámbito académico y judicial, antes de asumir la defensa de Redrado, Badeni se venía desempeñando como asesor del Grupo Clarín en su pelea contra la flamante Ley de Medios Audiovisuales. La coincidencia llamó la atención del Gobierno, que observó con recelo la secuencia de tapas favorables hacia Redrado aparecidas en el matutino. Una de ellas en especial: fue la portada del lunes 11, donde el diario alertaba que el juez Griesa “podría embargar las reservas del Central”.“No fue una primicia, fue una profecía autocumplida”, consideró un alto funcionario del Gobierno, tras conocerse el embargo. En su evaluación de los hechos, la cobertura negativa de Clarín sobre la constitución del fondo colaboró con los fondos buitres, que incluyeron esas críticas en la presentación que hicieron ante Griesa.





En rigor, la disposición judicial amplió el embargo trabado en 2005 por el fondo Elliot, uno de los tres fondos buitres que reclaman el pago de los bonos caídos en default, elevando de 105 millones a 106,7 millones el congelamiento del dinero que circula en una cuenta contingente que el Central utiliza para sus operaciones diarias con la Reserva Federal de los Estados Unidos. El embargo sobre esa cuenta había sido dispuesto por Griesa en ocasión del pago al Fondo Monetario Internacional, pero el dato fue prolijamente omitido en la cobertura de Clarín. Se entiende: le hubiera restado espectacularidad a la noticia, ya que habría desvinculado el fallo de los DNU de la discordia. Y le habría quitado un argumento a Cobos, el vicepresidente que, traición mediante, utiliza su cargo para convertirse en el paladín de la institucionalidad mientras trabaja para constituirse en líder opositor en la carrera contrarreloj por el 2011.



Ya lo advirtió Gore Vidal en otra definición de Schadenfreude: “Cada vez que un amigo tiene éxito, muero un poco”.
Publicado por Revista Veintitres