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21.6.10

La Fuga

Tras una búsqueda de información precisa, dados los rumores existentes, se constató que Ernestina Herrera de Noble se fue sigilosamente de la Argentina el 3 de mayo, con destino a Uruguay. Fuentes de Migraciones de ese país confirmaron asimismo que dos días después la directora de Clarín partió a los Estados Unidos

El lunes 3 de mayo, Clarín titulaba: “Quieren investigar en Diputados las denuncias de coimas” y decía que “la oposición” impulsaba la creación de una bicameral para saber si los empresarios tenían que pagar “retornos” por el comercio con Venezuela. Esa tapa era parte de la campaña sistemática para limar al gobierno nacional, pero la primicia brindada quedó en agua de borrajas y se fue diluyendo, como muchas otras sospechas convertidas en la principal agenda periodística del diario de mayor tirada del país.
Ese mismo día, fue el elegido por la directora y accionista mayoritaria del grupo monopólico para subirse a un avión con destino a Uruguay. Esa información, corroborada por fuentes del vecino país, en cambio, fue celosamente guardada. Dos días después, el miércoles 5 de mayo, Clarín titulaba “Ignoraron alertas oficiales por compras a Caracas” y hacía referencia a que la Sindicatura y la Auditoría habían advertido que “faltaban controles” en la compra de combustible a Venezuela.


Una vez más, el diario que pregona el periodismo independiente tergiversaba los hechos para sembrar sospechas sobre el Ejecutivo. Ese miércoles, desde el aeropuerto de Carrasco, Montevideo, Ernestina Herrera de Noble emprendía la nueva y, aparentemente definitiva escala de su viaje: los Estados Unidos de Norteamérica. Esa información, hasta ahora, es celosamente guardada por los directivos y principales espadas periodísticas del multimedio.


Esta vez, la bestialización del gobierno venezolano tiene un doble objetivo: no sólo pretende asustar a las clases medias con que kirchnerismo es igual a chavismo, sino que pretende iniciar una campaña de victimización de Ernestina Herrera de Noble como una perseguida política de las autoridades argentinas por ser la imagen y la historia de la libertad de expresión en la Argentina.


Ella, al frente de una empresa exitosa, resulta un escollo para los nefastos objetivos K. Así se bajan los sumarios, los títulos y las orientaciones editoriales. Así arengan los directivos a los empleados del grupo. Así trabajan con algunos corresponsales extranjeros en la Argentina a los que pretenden separar de la asociación que los nuclea, incluso proponiéndoles que pongan su sede en el edificio de Adepa (Asociación de Empresarios Periodísticos de la Argentina) y operan para que los despachos periodísticos se sumen a la supuesta cruzada contra la libertad de expresión en Argentina.


La cruda realidad es que el viaje de Ernestina Herrera de Noble fue planeado como una jugada de ajedrez. La semana anterior, era inminente que el análisis de las muestras genéticas de Felipe y Marcela Noble Herrera, sus hijos adoptados irregularmente, avanzaba después de ocho años de frenos. Entonces, la directora de Clarín, el CEO del grupo, Héctor Magnetto, y sus abogados, convinieron en que ellos firmaran una solicitada y luego se presentaran en un video cuyos textos fueron escritos por un ejecutivo de la segunda línea del grupo y mejorados por la agencia publicitaria de Carlos Souto.


Felipe y Marcela eran expuestos públicamente y su madre preparaba las valijas para un viaje que no tiene fecha cierta de regreso. Sencillamente porque los asesores letrados de la directora de Clarín advirtieron hace tiempo que, de comprobarse que Felipe o Marcela –alguno de los dos o ambos– resultaran hijos de desaparecidos, el procesamiento de Ernestina es irremediable. Todas las causas tramitadas en los juzgados federales por apropiación ilegal de hijos de desaparecidos resultaron con la incriminación de los apropiadores y, en la mayoría de los casos, con condenas firmes.


Desconcierto
Ante los rumores de que quien dirige el diario desde hace 42 años se había ausentado de la Argentina, el hermetismo empresarial es completo. “No preguntes por teléfono esas cosas” o “¿Quién fue que te lo dijo?”, fueron algunas de las respuestas recibidas por periodistas sumamente preocupados por el lugar y el momento en el que deben ejercer su profesión.


El desconcierto no se debe sólo a que hace 48 días que Ernestina Herrera de Noble no está en el país sino por los evidentes motivos de su viaje. Quienes escriben en Clarín, o tienen programas en Radio Mitre, Canal 13, TN o muchos otros medios del grupo, se plantean un gran dilema ético. La tarea periodística consiste, básicamente, en proveerse de información para buscar y preservar la verdad para luego transmitirla de una manera clara y accesible para los lectores o audiencias.


En su condición de trabajadores rentados por una empresa, los periodistas no tienen responsabilidad de los negocios de los empresarios. Hasta aquí las generales de la ley. Lo que sucede con el Grupo Clarín es diferente. Desde hace muchos años, sus trabajadores saben que la dueña adoptó irregularmente a sus dos hijos. También saben de los esfuerzos de sus ejecutivos por frenar la identificación biológica de ellos. Y ahora saben, o al menos se enterarán por este artículo, que Ernestina Herrera de Noble, ante la inminencia de los resultados en el Banco Nacional de Datos Genéticos, eligió irse subrepticiamente de la Argentina.


Si la Justicia la requiere, ¿qué hará Ernestina? Es decir, si resulta ser que Felipe o Marcela son hijos de desaparecidos, ¿la directora de Clarín asumirá las consecuencias jurídicas que sobrevendrán o se quedará en el exterior y dirá que hay una persecución política contra ella?


Todas esas preguntas remiten a que no es lo mismo para un periodista del grupo estar en una empresa que tiene posiciones económicas privilegiadas a saber que se trabaja en una compañía cuya directiva máxima puede estar implicada en delitos graves en materia de violación de derechos humanos.


En estos últimos dos años hubo muchos directivos –y también periodistas– del Grupo que repetían ese mito de que nadie soporta tres tapas de Clarín. Es oportuno preguntarles a esos directivos o periodistas si recuerdan cuál fue la tapa de ese diario el domingo 19 de diciembre de 1977, por citar una de las tantas tapas de alistamiento compulsivo a la ideología y las prácticas de la dictadura.


Entre la noche del viernes 17 y el sábado 18, un grupo de tareas había secuestrado a las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet ocurrido entre el 17 y el 18 de diciembre de 1977, diez días después de que otro grupo, al mando de Alfredo Astiz, hiciera lo propio con las madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Mary Ponce y Esther Balestrino de Careaga en la iglesia de la Santa Cruz.



“Los montoneros secuestran a las religiosas francesas” fue el título y, en las páginas interiores, el diario reproducía un parte del Comando de Zona 1 del Ejército, por el cual “los subversivos” habían hecho llegar un comunicado donde imponían cuatro condiciones para liberarlas:
“1) Obtener de la Iglesia Católica un documento de repudio al Gobierno.


2) Obtener del gobierno francés una declaración de igual tenor y la concesión de asilo a los perseguidos políticos.


3) Obtener de la Junta Militar un documento para conocimiento de la opinión pública internacional y de la ONU de la situación de los detenidos y/o desaparecidos.


4) Obtener la libertad de 21 delincuentes subversivos”.


Tan sumisos eran los directivos y editores de entonces que no se extrañaron que los supuestos montoneros llamaran “delincuentes subversivos” a sus compañeros presos. Ni entonces, ni ahora, entre los periodistas y editores del Grupo se planteó una discusión –y una toma de posición– respecto de los motivos por los cuales las páginas de ese diario estaban manchadas de sangre y plagadas de mentiras. Pasados 33 años de aquella y tantas otras tapas, parece tiempo de hablar sobre qué es hacer periodismo y qué es trabajar en el Grupo Clarín.
El Argentino.com

9.5.10

Pasión por brindar con los dictadores

Las fotos que ilustran este artículo resultan impactantes. Ninguna está trucada y resultan curiosamente gemelas. Ernestina Herrera de Noble brindó con el dictador Alejandro Lanusse el 21 de septiembre de 1972. Pasados seis años y seis días, el 27 de septiembre de 1978, la directora y accionista principal de Clarín brindaba con el dictador Jorge Videla. En ambos casos, ella tenía peinados de peluquería y los dictadores vestían traje oscuro y corbata. Los dictadores sonreían, en ambos casos, mirando a los ojos claros de la viuda de Noble. En ambos casos compartieron champagne en copas apaisadas. Lo trascendente no es la escenografía sino los intereses en juego. Recién ahora, después de 26 años de democracia empieza a tomar envergadura el concepto de que la Argentina vivió sucesivas dictaduras cívico-militares y que los intereses de los grupos empresariales argentinos fueron impulsores y socios de los períodos en los cuales se violó la Constitución y se practicó la matanza de luchadores populares o la represión indiscriminada.


Primer brindis. La foto con Lanusse ocurría pasados 29 días de los fusilamientos de Trelew, donde 16 jóvenes eran matados en una prisión militar con autorización del jefe del Estado Mayor Conjunto, contraalmirante Hermes Quijada, quien reportaba directamente a Lanusse. Esa foto del dictador con los editores de diarios era imprescindible para lavarle la cara a la ferocidad militar. Pero no era gratis el embellecimiento de la dictadura. Ese 21 de septiembre no sólo inauguraba la primavera del ’72 sino que fue el día en que Lanusse oprimía el botón de arranque de la rotativa Hoe de Clarín. A la vista de militares y editores, Clarín imprimió un suplemento de 16 páginas que llevaba como único título “Papel argentino para los diarios argentinos”. En realidad se trataba del primer intento serio de poner en marcha Papel Prensa S.A. El papel no era argentino sino finlandés, pero gestionado por esa sociedad que tantas veces amenazaba con salir a luz y tantas otras se frustraba.

Lanusse, que tenía como gran operador de temas periodísticos a su vocero, Edgardo Sajón, lograba tener muy buena prensa gracias a haber conformado a tres grupos empresariales que querían quedarse con el gran negocio de hacer papel de diarios en Argentina. Para eso, el dictador había arreglado que habría una empresa mixta. Algo muy similar a lo que había hecho con el aluminio al impulsar Aluar, donde el Estado se asociaba al grupo Madanes. Las acciones de Papel Prensa quedarían en un 49% para el Estado y el resto debían repartirse entre los empresarios. En mayo del ’72 se conformaba el primer directorio de Papel Prensa donde quedaban tres directores privados. César Cívita, de Editorial Abril, y su ex socio en negocios financieros, César Doretti, casado con la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, amigo del ministro de Bienestar Social de entonces, el capitán de Fragata retirado Francisco Manrique y también del poderoso banquero David Graiver.


El tercero era Luis Alberto Rey, quien también tenía vínculos con Graiver. Aquel suplemento se editaba en la planta de Clarín porque ese diario aspiraba jugar un papel fundamental en ese proyecto. Las ideas desarrollistas del grupo eran el fruto de haber obtenido beneficios de negocios con el Estado. Clarín había jugado un papel de ayuda al gobierno de Arturo Frondizi, quien le había dado generosos créditos del Banco Nación y del Banco Nacional de Desarrollo a su amigo y colaborador Rogelio Frigerio que la empresa de Roberto Noble se ocupó de licuar y pagar con moneda depreciada. En 1972, si Clarín lograba integrar la empresa que fabricara papel argentino haría la “integración vertical” que recomiendan los manuales. Eso sí, Civita era celoso de las ambiciones del grupo presidido por la viuda de Noble.


Cuentan protagonistas de entonces que los mismos Lanusse y Sajón terciaron para que esa prueba se hiciera en Clarín. En rigor, se trató de una operación de prensa de Lanusse, acosado por la lucha antidictatorial recrudecida a partir de los crímenes de Trelew. Y Clarín fue elegido por el gran vínculo que unía al dictador con los directivos del diario. Un vínculo que se tallaba con los títulos de tapa. Basta repasar la hemeroteca. El miércoles 23 de agosto, a horas de la masacre, el título principal de tapa de Clarín fue “Son 15 los guerrilleros muertos en la base aeronaval de Trelew”. La bajada es más escandalosamente pro-dictatorial: “El anuncio oficial agrega que hay cuatro heridos y que todos intentaban una fuga. Se trata de los 19 que habían huido el martes 15 de la cárcel de Rawson”. El segundo título es directamente el boletín oficial de Lanusse: “Penan la difusión de comunicados atribuidos a grupos subversivos”.


En páginas interiores tampoco hubo errores en la ortodoxia lanussista.


Título: “Son 15 los guerrilleros abatidos en la base aeronaval de Trelew; otros cuatro están heridos”. Bajada: “De acuerdo a lo informado, los 19 detenidos intentaron fugarse tomando como rehén a un oficial de la Marina”. Primer párrafo: “Con profundo estupor el país supo ayer de un sangriento episodio ocurrido en el interior de la Base Aeronaval de Trelew en el que resultaron muertos 15 de los guerrilleros allí alojados desde el intento de fuga masiva del penal de Rawson, en tanto que los cuatro restantes resultaron con graves heridas. El doloroso suceso, conocido con escasos detalles a través de un comunicado oficial, tuvo origen en un intento de fuga ocurrido en las primeras horas de la madrugada. Según se desprende de la versión hecha pública, los detenidos tomaron a un oficial de la Marina como rehén, y a partir de allí, entró en funcionamiento el dispositivo de seguridad de la Base, a consecuencia de lo cual algunos de los detenidos resultó indemne”.


Leído a la distancia la versión de Clarín deja sin aliento. No sólo porque ya la Justicia argentina, años después, detuvo a los oficiales Luis Sosa y Roberto Bravo, ejecutores de la matanza, sino también porque silenció a los abogados y familiares de las víctimas. Esa brutal matanza contada con el libreto de los fusiladores resulta el gran ensayo del silencio cómplice de los años de la dictadura de Videla.


Segundo brindis. El 27 de septiembre de 1978, Ernestina Herrera de Noble celebraba con champagne la inauguración de la planta de Papel Prensa en San Pedro. El champagne tenía sabor a sangre y también a revancha. La sangre de los miles de “desaparecidos”, una categoría que jamás se hubiera podido imponer si la prensa hubiera jugado el papel de informar. No podría hablarse aún hoy de “desaparecidos” si los adjudicatarios de Papel Prensa –Clarín, La Nación y La Razón– no hubieran sido el coro de silencio del terrorismo de Estado. Ninguna de las desapariciones fue investigada por el gran diario argentino, que ahora tiene periodistas que se ufanan de ganar premios por sus modernas técnicas de investigación periodística. Pero el sabor a revancha de ese brindis tiene que ver con que aquella foto con Lanusse fue la de un negocio que se le había escapado de las manos a Ernestina Herrera de Noble. Concretamente, la llegada del peronismo al poder puso en el centro de la escena empresarial a José Ber Gelbard y, con él, ascendían otros que se acomodaron con más facilidad que Atlántida o Clarín al nuevo escenario del peronismo. En ese contexto, Luis Rey, director de un Papel Prensa que parecía en extinción, compró casi el 80% de las acciones por cuenta de David Graiver. Clarín quedaba fuera del negocio apenas un año después del brindis con Lanusse. A principio de 1976 Graiver controlaba la totalidad de Papel Prensa. Con apenas 35 años, ese indescifrable banquero moría en un accidente de aviación en México. La historia de la viuda de Graiver, Lidia Papaleo, y los secuestros de la familia en campos clandestinos de detención fue contada ya por Miradas al Sur. En todo caso, esta retrospectiva sirve para entender que los comportamientos de Clarín son el fruto de una ideología y una concepción de cómo hacer periodismo independiente.


Miradas al Sur

27.4.10

Tessio "Voy a acompañar a las abuelas"

GRISELDA TESSIO HABLO SOBRE EL PROCESO JUDICIAL PARA CONOCER LA IDENTIDAD DE LOS HIJOS DE LA DUEÑA DE CLARIN
“Es muy preocupante que la Justicia por el nombre, el peso económico y el privilegio social de los actores demore una investigación de esta manera”, se quejó Tessio en torno al caso de los hijos adoptivos de la dueña de Clarín. Y dijo que de ser necesario acompañará a Abuelas de Plaza de Mayo ante tribunales internacionales.

Las declaraciones de la vicegobernadora de Hermes Binner fueron publicadas este domingo en el suplemento Rosario 12 de Página 12. En una nota firmada por el corresponsal en la capital provincial, Juan Carlos Tizziani, Tessio interpretó la mora judicial en develar la identidad de los dos hijos adoptivos de la dueña del grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, como “un caso paradigmático” en el país.



“Es muy preocupante que la Justicia por el nombre, el peso económico y el privilegio social de los actores demore una investigación de esta manera. Esta causa ya lleva ocho años, no empezó hace quince días. Es una larga lucha, una larga caminata y hasta diría una agonía de las Abuelas de Plaza de Mayo, que no sólo han perdido a sus hijos secuestrados, sino también a sus nietos apropiados”, dijo Tessio.



Y prometió que si la justicia argentina no da respuestas a las víctimas, ella también compartirá el compromiso de la presidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner, de acompañar a las Abuelas ante los tribunales internacionales. “Si no hay justicia aquí, yo también voy acompañar a la presidenta y a las Abuelas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos y lo haré como vicegobernadora de la provincia de Santa Fe”.



Tessio fue fiscal federal durante veintitrés años, desde 1984 hasta enero de 2007, cuando el gobernador Hermes Binner la propuso como su compañera de fórmula. Su trabajo en el Ministerio Público se caracterizó por la defensa de los derechos humanos y las investigaciones de los crímenes del terrorismo estatal. En 2005, el procurador general de la Nación, Esteban Righi, la designó para dirigir la unidad de investigación de los delitos de lesa humanidad durante la dictadura en Santa Fe, Rosario y San Nicolás, hasta que renunció para acercarse a la vocación de su padre: el ex gobernador radical Aldo Emilio Tessio. Así que su mirada sobre la demanda a la viuda de Noble por los hijos que adoptó después del golpe de 1976 está insospechada de cualquier sesgo político.



“Es un caso paradigmático” porque en las causas de apropiación de niños “uno pretende que la justicia sea efectiva, rápida y contundente”, pero en ésta ocurrió todo lo contrario. “Ya lleva ocho años de trámites” y eso no sucedió con ninguna otra causa en ningún otro lugar del país.


Tessio coincidió con el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, al señalar que la adopción de los hijos de Noble fue “más que extraña e irregular”.



“El encuentro de esa mujer con esos niños no fue casual. Ella dice que los encuentra por casualidad, que en (mayo de 1976) encontró una beba adentro de una caja, en las puertas de su casa de San Isidro. Y que no obstante esta situación, la jueza de Menores (ya fallecida, Ofelia Hejt) sin ningún tipo de garantías le da primero la tenencia y luego la adopción de esos niños sin haber investigado nada. Sabemos que en la época de la dictadura, los jueces de Menores entregaban niños como quien entrega cachorritos, eso es lo que hacía la mayoría de ellos y no digo todos para no generalizar y herir susceptibilidades”, afirmó.



“Además, agregó hay otros testimonios de las abuelas que buscan a sus hijas y a sus nietos o nietas secuestradas. “Chicha” Mariani dijo que por esa fecha, alguien le dijo que (el genocida y ex jefe de la Policía bonaerense, Ramón) Camps o alguno de sus lugartenientes había entregado un niño, porque son dos entregas distintas, a una persona de muy alto nivel. Bueno, podemos suponer que esa persona de muy alto nivel es ella”.



“Ahora, todas estas conjeturas, análisis e investigaciones ya llevan ocho años. Esta no es una causa que empezó hace quince días y que las Abuelas quieren que se resuelva ya.


Es una larga lucha, una larga caminata y hasta diría una agonía, porque las abuelas se están muriendo. No sólo han perdido a sus hijos secuestrados, sino que también han perdidos a sus nietos apropiados. Y para cualquier persona con sensibilidad, sobre todo para las mujeres que tienen hijos y nietos, llegar a pensar esta tragedia que atravesó una enorme cantidad de familias argentinas, lo que uno pretende es que la justicia sea efectiva, rápida y contundente”, afirmó.



El 9 de abril último, la Cámara Nacional de Casación Penal rechazó un recurso de los abogados de Herrera contra la resolución del juez federal Conrado Bergesio que disponía entrecruzar muestras de sangre y de ADN de Marcela y Felipe con todas las familias de niños apropiados que se conservan en el Banco Nacional de Datos Genéticos. El fallo aún no está firme. “¿Los artilugios judiciales frenarán la investigación genética?”, se le preguntó a Tessio. “La Cámara de Casación ya resolvió. Sabemos que los abogados de la señora de Noble pedían que las extracciones de sangre y los análisis de ADN no se hicieran en el hospital Durand, que es donde deben hacerse por ley y que los resultados sólo se cruzaran con las familias querellantes en la causa. Yo tuve un caso así cuando era fiscal federal de Santa Fe, hicimos eso: la muestra genética sólo se comparó con una familia que buscaban a su hijo apropiado y la investigación fracasó. Acá hay que cruzarlos los ADN (de Marcela y Felipe) con toda la red del Banco Nacional de Datos Genéticos. Es muy preocupante que la justicia por el nombre, el peso económico y el privilegio social que los actores tengan demoren de esta manera una causa. Ahora, la última noticia es que estos jóvenes estarían dispuestos a someterse a la resolución de la justicia. Pero también sabemos que muchas veces se ha llegado a esa instancia y después un escrito (de la defensa) volvía toda la causa al estado anterior”



El 24 de marzo, la presidenta de la República se comprometió con las Abuelas de Plaza de Mayo y con los familiares de esos jóvenes que van a tener justicia porque van a tener identidad. Y dijo que si no podían encontrar justicia en la Argentina, los acompañaría como presidenta a los tribunales internacionales. ¿Usted qué piensa?


Yo también los voy a acompañar como vicegobernadora de la provincia de Santa Fe sorprendió Tessio.


—¿Usted acompañaría a las Abuelas y a la presidenta de la Nación ante una Corte internacional si no tienen justicia en el país?



—Sí, absolutamente insistió la vice. Si los tribunales argentinos no resuelven este caso que es paradigmático, las Abuelas tienen todo el derecho del mundo a recurrir a la jurisdicción internacional. Hemos descubiertos apropiadores y niños apropiados y hubo bastante actividad judicial cuando los apropiadores no eran personajes tan importantes, como en el caso de (Juan) Cabandíe, a quien un ex PCI de la Policía Federal sometía a tormentos cuando era niño, según relató su hermana. Entonces, estos personajes se apropiaban de una criatura para torturarla, así como habían torturado hasta la muerte, probablemente, a sus padres. Entonces, si no hay una justicia en el país, hay todo el derecho del mundo a recurrir a los organismos internacionales como la Corte Interamericana de Justicia y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a las que se ha recurrido por otras causas y muchos más hoy en día cuando la mayoría de los países están sometiéndose a la jurisdicción de los tribunales internacionales.


Para usted es un caso paradigmático.


Por supuesto. Es paradigmático porque lo que ocurre con este caso no sucedió con ningún otro en la Argentina. Entonces, debemos pedirle a la justicia que lo resuelva. Más allá, de que los hijos de Noble quieran tener relaciones con sus familias biológicas o no. Eso es otro tema, corre por otro registro. A nadie se le puede obligar a los 30 años que descubra afectos que no cultivaron durante toda la vida de esas personas. Pero la familia biológica, más allá de las decisiones de los jóvenes apropiados, tiene derecho a saber su identidad, que es un valor jurídico más importante que la decisión de los jóvenes.



Pero hay casos de hijos apropiados que no quieren saber su identidad. Si alguien no quiere saber cuál es su identidad real no hay justicia en el mundo que pueda obligarlo a saber. Pero sí la justicia tiene que velar por el deseo y el derecho de saber de la familia de sangre porque eso habla de la legitimación que los Estados modernos le dan a la cuestión de la identidad. Por algo en la Argentina hace más de 120 años y a costa de muchas luchas en la sociedad se estableció el Registro Civil, porque el Estado que es el que otorga la documentación, da fe que esa persona es realmente esa persona concluyó Tessio


(Fuentes: Artepolitica - Rosario12)